¿Venezuela de “patito feo a cisne” para la inversión energética en la región?.

Posiblemente sea demasiado temprano para decir esto perro la captura de Nicolas Maduro en Venezuela por parte de los Estados Unidos, podría provocar una de las oportunidades de negocios en el área de las energías de generación eléctrica mas importantes de la historia reciente. El Chavismo, que ha gobernado Venezuela desde 1999 hasta la actualidad, generó una crisis energética crónica y una aguda falta de acceso a energía confiable, caracterizada por apagones frecuentes y racionamientos. Esta situación es consecuencia de la falta de inversión y mantenimiento, así como del deterioro progresivo de la infraestructura eléctrica, problemas agravados por sequías y una gestión deficiente, pese al enorme potencial hidroeléctrico del país. Como resultado, el sistema eléctrico produce muy por debajo de su capacidad instalada, lo que impacta negativamente en la población y en la economía.

Los apagones y racionamientos son moneda corriente en este país, regiones como Zulia sufren cortes severos (hasta 8 horas diarias). El gobierno de Maduro culpaba a los «sabotajes», mientras expertos apuntan a fallas técnicas y estructurales como:

  • Falta de inversión: Las inversiones concentradas en plantas térmicas no se tradujeron en mejoras sostenibles debido a la mala gestión y a la escasez de combustible. Adicionalmente la dificultad de asegurar el retorno de la inversión donde el único pagador es el mismo gobierno venezolano.
  • Riesgo Cambiario: la brutal inflación del 130.000% anual en 2018, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar paralelo entre otros muchos problemas.
  • Infraestructura deteriorada: La ausencia de mantenimiento y modernización provocó el colapso del sistema eléctrico, afectando tanto la generación como la transmisión.
  • Sequías: Han impactado gravemente a las represas hidroeléctricas, principal fuente de energía del país.
  • Baja generación efectiva: Pese a contar con una alta capacidad instalada (aproximadamente 34 GW), la generación real oscila entre 12 y 14 GW.
  • Politización y gestión deficiente: Factores como el derroche de recursos, denuncias de sabotaje por parte del gobierno y la falta de planificación han agravado la crisis.

Todos los puntos citados anteriormente, han dejado un campo virgen para la inversión en este país, esta casi todo por hacer y el área de generación energética debería ser un área estratégica imprescindible para la recuperación económica y de fuentes de trabajo tan necesarias en el que fuera uno de los países mas ricos de Latinoamérica. Venezuela pasara poco a poco de ser el “Patito feo” para la inversión en Latinoamérica y el mundo a convertirse en el “Cisne” o en uno de los lugares mas atractivos para los inversores en el área energética.    

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